Cualquier aficionado al fútbol que posea una consola sabe que hay un juego que destaca por encima de cualquier otro: Pro Evolution. Hasta ahora se trataba de un título exclusivo para Playstation 2, pero con la cuarta entrega se ha globalizado a otras plataformas: Xbox y PC. Los que no podían jugarlo lo esperaban con ansia, e incluso conozco gente que se compraba una PS2 única y exclusivamente para acceder a PES.
Pro Evolution Soccer 4 ha evolucionado a lo largo de los años junto con su versión asiática y americana Winning Eleven. Las diferencias entre ambos son mínimas y prácticamente se limitan a adaptar las ligas y configuraciones del territorio en que se distribuyen.
PES 4 es un auténtico compendio del mundo del fútbol en forma de videojuego. Cualquiera que lo haya probado sabe que la pasión que despierta el deporte rey se refleja en el juego como en ningún otro. PES 4 no se limita a ofrecer partidos interesantes, permite además asumir el destino de un pequeño club de las divisiones inferiores y subirlo poco a poco hasta lo más alto del fútbol internacional, fichando nuevos jugadores, mejorando las tácticas y proclamándose campeón de ligas.
Tradicionalmente el principal problema de Pro Evolution ha sido la falta de licencias oficiales, por lo que los equipos y jugadores tenían nombres falsos, cosa que obligaba a editar todas las plantillas si queríamos jugar con Ronaldinho en vez de Romualdinho. Con la cuarta entrega Konami ha conseguido las licencias oficiales de 54 equipos, entre los que se incluyen todos los de la liga española, italiana y holandesa. Es una pena que no se hayan hecho también con la francesa y la Premier Leage inglesa, esperemos que en la quinta edición podamos disfrutarlas.