Hacía ya muchos años que no veíamos a Ninja Gaiden en nuestros televisores. Su primera aparición la hizo en la 8 bits de Nintendo, la NES, y desde entonces había permanecido en las sombras esperando su regreso. Ahora vuelve por la puerta grande, dando el salto a las 3 dimensiones y envuelto en un despliegue técnico del que solo es capaz una Xbox.
Si tuviese que definir a Ninja Gaiden en una sola palabra elegiría Acción. Pero por supuesto no se trata de acción mata-mata únicamente. Encontramos también un importante factor de aventura, exploración e incluso alguna pincelada de rol. El personaje, Ryu Hayabusa, se ve envuelto en una enorme lucha contra el imperio Vigoor en el momento en que su clan es completamente aniquilado por sus soldados. Además de clamar venganza destruyendo a los enemigos deberá recuperar la reliquia sagrada que guardaba el clan Hayabusa: la espada Ryuken, poseedora de un poder maligno absoluto. Para ello tendrá que utilizar las todo su arsenal, su técnica ninja y las habilidades adquiridas durante años de intenso entrenamiento.
En un primer momento Ninja Gaiden recuerda al también excelente Prince of Persia, por su combinación de aventura con lucha cuerpo a cuerpo, pero pronto se distancian en diferentes estilos. En Ninja Gaiden prima la acción y la variedad en la lucha, siendo está mucho más rápida e intensa, mientras que Prince of Persia se centra más en las plataformas y la resolución de puzzles.