El creador de Fable, Peter Molineux se ha caracterizado desde hace muchos años por su obsesión por la fina línea que separa al bien del mal. El ejemplo más claro lo encontramos en su anterior Black & White, donde ya daba a los jugadores la posibilidad de convertirse en buenos o malos en función de sus actos. Con Fable ha desarrollado aún más esta faceta.
Fable es un juego de rol nada normal. Toma algunos elementos del rol clásico, como la mejora de habilidades y la encadenación de misiones para llegar a un objetivo final, pero lo demás es un auténtico recital de originalidad y buen hacer. Molineux sabe dotar a sus juegos de un toque mágico especial, y ésta no es una excepción: el jugador tiene la sensación de estar viviendo un cuento mágico y bello, pero peligroso y misterioso al mismo tiempo.
Tomamos el papel de un muchacho normal y corriente, que vive su vida feliz en un pequeño poblado, hasta que una horda de bandidos arrasa el pueblo y mata a casi todos sus habitantes. El niño queda solo e indefenso ante las ruinas ardientes de lo que era su hogar. En ese momento aparece un mago que lo adopta y lo introduce en la escuela de guerreros donde vivirá durante toda su juventud y se entrenará para convertirse en un guerrero poderoso.
En éste contexto, el jugador será el que escriba la historia del personaje con sus acciones. Cada acción, buena o mala, tiene una repercusión sobre la reputación y la psicología del protagonista. Así pues, si escoltamos una caravana de comerciantes podemos en cualquier momento dejarnos llevar por la avaricia, matarlos a todos y quedarnos con sus riquezas, pero esto nos hará un poco más malos y la gente nos temerá. Fable intenta dar al jugador la libertad de elección que existe en al vida real, pero también lo carga con la responsabilidad de cada uno de sus actos. La libertad de acción es muy elevada y ello nos lleva ante situaciones en las que hay que elegir un camino u otro, y una vez tomada la decisión ésta tendrá unas repercusiones sobre nosotros. Así pues, el inocente niño cuya aldea fue arrasada puede acabar ayudando a los mismos bandidos que cometieron al crimen, o combatiéndolos en busca de venganza.