Si algo se hecha de menos en el apartado sonoro son las voces. Durante el juego no oiremos a Ryu Hayabusa hablar ni emitir más que algún grito en los ataques fuertes. Los enemigos son igualmente mudos: no nos amenazan, ni nos retan, ni llaman a sus compañeros para pedir ayuda. No es una gran falta pero hubiese sido muy estimulante oír el miedo en la propia boca de nuestros enemigos mientras los masacramos.
La música es escasa pero de calidad. La encontramos en los momentos introductorias de las fases o en los enemigos finales. En la mayoría de los casos le da un aire tétrico a lo que nos envuelve, consiguiendo así el efecto ambiental deseado.