Supuesto uno: te encantan los juegos de coches y no te pierdes ni uno. Además ya eres aficionado a la serie Burnout. Supuesto dos: los juegos de coches “ni fú ni fá” pero si es bueno se puede jugar. Supuesto tres: no te gustan los juegos de conducción. Pues bien, desde aquí os puedo asegurar que en cualquiera de los tres supuestos, el disfrute del juego puede ser por igual. El juego no se limita al típico de carreras que al final, si no somos apasionados, hasta puede llegar a hartarnos. Está tan repleto de acción que hasta el más escéptico puede disfrutar como el que más.
Uno de los mejores juegos del año, y muy alto en el ranking de los mejores de su género.