Como ya decíamos anteriormente es aquí donde todo el potencial de este juegazo debe ser desplegado.
Si dejamos a un lado los prejuicios y las apariencias nos daremos cuenta de que estamos ante un título con una jugabilidad bastante fresca y a prueba de bombas que nos dejará enganchados por su realismo y posibilidades.
Operation Flashpoint Elite es, sin lugar a dudas, una de las experiencias más realistas que podremos vivir en el género de los shooters dentro del amplio catálogo de Xbox y casi podríamos decir del mundo del videojuego. Su veracidad es tal que con tan sólo unos pocos disparos del ejército enemigo contra nosotros, veremos como nuestra misión es automáticamente abortada. Si nos encontramos en medio de un fuego cruzado o vamos sin ningún tipo de consideración ni estrategia hacia nuestros enemigos, lo más probable es que la partida acabe bien rápido y con nosotros muertos en el suelo.
Nosotros manejaremos a uno de los soldados que compondrán el escuadrón. Las acciones heroicas nos llevarán directamente a la tumba, por lo que deberemos avanzar con nuestro equipo con suma cautela, aprovechando las posibilidades de los enormes escenarios para atacar. Esto es uno de los grandes aciertos del juego, la libertad que nos ofrece a la hora de plantear nuestra propia estrategia.
Aún sabiendo la gran cantidad de movimientos que tiene el jugador será fácil aprender a manejarlo. Aparte, al inicio del juego tendremos a nuestra disposición un tutorial para hacernos esta tarea más sencilla. Podremos incorporar y desincorporar el arma, recargarla, saludar a otro soldado, sentarnos en el suelo e interactuar con bastantes objetos.
El juego cuenta con dos cámaras, una en primera persona y otra en tercera. La primera es especialmente adecuada para disparar, la segunda para movernos por el terreno o manejar los distintos vehículos que encontremos. Para abrir fuego deberemos estar parados. Un par de balas certeras acabarán con nuestros enemigos como lo harían en la realidad.
El manejo de los vehículos por lo general no es todo lo intuitivo y fluido que debiera, y durante un buen tiempo de juego será un auténtico infierno conducir algunos de ellos, como por ejemplo el helicóptero, con el que optaremos casi siempre por lanzarnos en paracaídas en vez de intentar aterrizar, ya que, por norma general, acabaremos estrellándonos contra el suelo. Los coches o los camiones tampoco se moverán como tales y su manejo será ligeramente frustrante. A no ser que sea estrictamente necesario acabaremos por no subirnos a ellos.
La imparable sed de realismo abundará en el juego y no nos dejará hacernos los héroes ni una sola vez. Como nuestro ímpetu nos pueda seguramente acabemos en el suelo, cosa que pasará muchas veces. Sabotear un convoy enemigo, robar un camión, conquistar un pueblo tomado por nuestros enemigos,… nada será fácil de realizar. Su duración es bastante corta y en cualquiera de los niveles de dificultad se nos irá guiando a través de marcadores hacia el siguiente punto de control, diciéndonos si tenemos que esperar a nuestro equipo o atacar.
Algo remarcable es que podremos crearnos nuestro propio personaje desde el nombre hasta su aspecto físico. Podremos elegir la apariencia física de nuestro personaje e incluso su voz, si bien el editor no ofrece un gran número de combinaciones y tan sólo podremos elegir el rostro del soldado y sus gafas.