En estos momentos Ninja Gaiden es uno de los juegos más espectaculares a nivel gráfico de los disponibles para Xbox. Destaca especialmente por la calidad de los modelos poligonales de los personajes (la figura de Ryu Hayabusa es perfecta) y sus animaciones. Los distintos modelos tienen comportamientos muy diferenciados. Mientras unos muestran una cautela enorme al enfrentarse a nosotros, como los esbirros Vigoorianos, que no dudan en protegerse tras escudos antidisturbios y dispararnos desde la distancia, otros seres menos racionales y con menos miedo a morir no dudan en lanzarse al ataque por la vía rápida repartiendo manotazos a diestro y siniestro. Todos los movimientos son totalmente fluidos y naturales. El modelo más impresionante del juego es sin duda el gran dragón esquelético que nos encontramos en el sexto capítulo. Su tamaño es tan descomunal que no cabe en la pantalla, y el observar en detalle la calidad de su calavera me ha costado más de un zarpazo.
Los entornos tienen sus más y sus menos. Mayoritariamente nos encontramos en zonas abiertas y de una extensión considerable, aunque en otros momentos exploramos el interior de cuevas o edificios. Los entornos de exterior están muy bien realizados, con una estructura muy creíble y detallada y unas texturas de calidad. Los interiores gozan de gran cantidad de detalles y una estética oriental realmente bella. Un perfecto ejemplo de la belleza de los paisajes es el primer capítulo, donde exploraremos una villa clásica japonesa repleta de preciosas habitaciones de madera y rodeada de grandes montañas.
Las escenas cinemáticas introductorias de cada nivel o de los enemigos de final de nivel también son de un altísimo nivel. Es una auténtica gozada verlas una y otra vez.