La gran carta con la que ha jugado la editora es la sensación de velocidad, pero debemos decir que lo ha hecho con maestría y con un resultado más que excepcional. El aspecto gráfico de la entrega no flaquea por ningún lado. No sólo es acorde a los juegos de su generación sino que en muchos sentidos los supera y con creces. Desde el momento que lo arrancamos y podemos ver algún video “in-game” nos damos cuenta de la potencia que alberga el motor de Criterion.
El juego utiliza la técnica “motion-blur” de una manera excepcional para dar una sensación de desenfoque creado por las velocidades trepidantes. Eso evita que una sola captura del juego pueda hacerle justicia ya que es toda la animación la que nos deja boquiabiertos. Pero no penséis que se limita a hacer sólo eso ya que los efectos de partículas empleados en los choques o los momentos en los que rozaremos con otro contrincante o la misma pared son majestuosos. La cantidad de chispas, trozos de nuestro coche o llamas que veremos aparecer durante la carrera son de una calidad tremenda. Podremos casi oler o sentir físicamente los objetos desprendidos por la brutal paliza que recibirán nuestros autos.
Las luces dinámicas empleadas en las carrocerías de los vehículos, en las explosiones, choques o el mismo asfalto son sobrecogedoras. La física de la que dispondrán los coches (tanto los nuestros como los de nuestros contrincantes y tráfico vario) así como la de los elementos que compondrán el atrezo del escenario es impresionante. Veremos cajas volar de la misma manera que nuestro coche muy acorde con el punto de impacto, velocidad o inercia. La cantidad de elementos que componen el escenario, sujetos a todo tipo de efectos de luces y sombras con una animación y física para quitarse el sombrero no impiden que el juego corra a una tasa de frames altísima. La sensación de velocidad no se ve empañada en ningún momento por un bajón de refresco, propio de muchos otros juegos de la misma clase en el momento en que en pantalla hay, por ejemplo, 10 coches. Todo un espectáculo para nuestros ojos.
En ambas versiones podemos ver una calidad gráfica tremenda, aunque en una comparación real de ambas consolas a la vez podemos ver una ligera mejoría en el detalle ofrecido por la gran X de Microsoft. La única pega (por llamarlo de alguna manera) que podemos encontrarle al juego es que los coches que podremos destrozar a nuestro antojo no pertenecerán al parqué automovilístico real. Es el pequeño precio que hay que pagar por ver volar todas y cada una de las piezas de nuestro bólido hasta hacernos apartar la cabeza de enfrente del televisor, por si nos dan.